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La mirada de Gladys Tejeda irradia un destello cálido cuando recuerda su primera incursión en el mundo de las competencias. Tenía apenas 11 años cuando su hermano la inscribió en una carrera. Las zapatillas que calzaba, prestadas con generosidad por algún vecino, no se ajustaban a sus pies con la gracia que uno desearía. Sin embargo, con valentía y determinación, se lanzó a la pista sin titubear. Su familia, ya en ese entonces, avizoraba su innato talento.  

«Aún recuerdo mi primera carrera. Terminaba de desayunar y mi hermano me avisó que me había inscrito en una competencia. Logré llegar en segundo lugar. El premio era una cocina y el monto de S/50. Ese premio se lo di a mi mamá y ella lo usó para comprarme algunos útiles escolares», manifiesta Gladys, la primera deportista peruana en clasificar a los Juegos Olímpicos París 2024.

La embajadora de Toyota del Perú y atleta de élite recuerda que su madre siempre la caracterizó como una niña inquieta, ya que llevaba a cabo tareas con rapidez, en ocasiones, incluso corriendo. La vitalidad que marcó sus días de niñez evolucionó con el tiempo, convirtiéndose en el cimiento sobre el cual edificó su carrera.

«De repente, reflexiono sobre la posibilidad de que esta pasión sea algo innato en mí. La pasión que siento al correr sigue viva en mí. Realmente disfruto correr y representar a mi país. He tenido que trabajar durísimo, he pasado muchas cosas en los últimos años, y me siento agradecida porque siempre he recibido el cariño de mi país y de marcas como Toyota», comenta.

La adrenalina de las competiciones, los momentos de desgaste físico en maratones, todo ello se vincula a la pasión que Gladys siente por el atletismo, una pasión cultivada entre los senderos y montañas de Junín. La inspiración que encuentra en su familia, especialmente en su madre y su difunto padre, refleja la fortaleza de una atleta de élite que no cree en los imposibles.

Revela que, al aproximarse a los 40 kilómetros durante una competición, experimenta una amalgama de fatiga y emoción, alimentada por la perspectiva de la victoria y el anhelo de iluminar el rostro de su madre con una sonrisa. «Con 82 años, mi madre requiere un cuidado constante, y creo que las alegrías que le proporciono son una fuente de motivación inagotable», manifiesta.

Cuando piensa en el Perú siente mucho agradecimiento, pero también responsabilidad, ya que representará al país en los Juegos Olímpicos de París 2024. Esta destacada atleta marcará su presencia por cuarta vez en los Juegos Olímpicos. Con antecedentes en Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020, Tejeda espera seguir brindando alegrías a su nación.

El legado de la gacela de oro

De niña, soñaba con ser profesora. Su amor por los niños era tan grande que, tras finalizar el colegio, estudió en el Instituto Pedagógico de Huancayo y posteriormente finalizó el programa de bachillerato en la filial de la Facultad de Educación que la Universidad Nacional Mayor de San Marcos tiene en Cerro de Pasco.

Sin embargo, el tránsito a la profesionalización en el deporte la llevó a dedicarse exclusivamente al atletismo, una disciplina que se desgrana en cada elemento de su vida: descanso adecuado y una alimentación diaria equilibrada. Aunque ya no porta un uniforme distintivo, es consciente de que, a través de la Escuela de Atletismo Gacelitas, está forjando un legado para las generaciones venideras.

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