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Actividades turísticas, visitas a paradisíacos valles o bailar tango en Buenos Aires son algunas actividades que el turista no puede perderse.

Emocionarse ante las majestuosas Cataratas de Iguazú, admirar el imponente glaciar Perito Moreno, bañarse en la divertida Mar del Plata, recorrer una elegante bodega de Mendoza, pasear por los paradisíacos valles de la Patagonia o bailar tango en Buenos Aires. El verano austral ha llegado y visitar Argentina, con su ventajoso tipo de cambio, está a precio de ganga.

«Argentina, más allá de todos los atractivos que tiene, que de por sí es el principal destino turístico de América del Sur, tiene una situación cambiaria muy favorable. Argentina está muy barato, y cuando un turista toma la decisión de elegir uno u otro destino, eso sin ninguna duda es una de las cuestiones que pesa», explica el ministro de Turismo, Matías Lammens.

Tras más de año y medio cerradas por la covid-19, el Gobierno reabrió en octubre pasado las fronteras a turistas de países limítrofes, y en noviembre para los demás, lo que permite ser optimista de cara a la recuperación del sector turístico, muy golpeado por la pandemia y que, según el ministro, representa el 10 % del producto interior bruto.

El gobierno argentino estima recibir en verano entre 400.000 y 500.000 visitantes internacionales, lo que mostraría, según el ministro, una recuperación más «nítida» del sector, estratégico para el país, donde genera más de un millón de empleos.

Para visitar hoy Argentina se necesita principalmente tener la pauta de vacunación completa y un PCR negativo hecho en las 72 horas previas a embarcar. Y ya dentro «el nivel de restricciones realmente es muy bajo», concluye Lammens, para hacer hincapié en el alto nivel de vacunados alcanzado en el país.

En el octavo país más grande del mundo igual se puede pasear por innumerables localidades costeras bonaerenses que sumergirse en la trepidante Península Valdés; escalar el Aconcagua -el pico más alto de América, en los Andes- o pisar la Tierra del Fuego, el fin del mundo.

Pero también adentrarse en la fascinante cultura indígena de provincias como Jujuy, Salta y Tucumán; perderse en las sierras de Córdoba o por los lagos, bosques, montañas y glaciares patagónicos; visitar las Cataratas de Iguazú -una de las siete maravillas del mundo- o los Esteros del Iberá -segunda reserva mundial de agua dulce- y saborear los exquisitos Malbec mendocinos.

Sin olvidar la magnética Buenos Aires, con su vida cultural, su tango, su gastronomía y la esencia de la máxima pasión argentina, el fútbol.

En ese contexto cobra especial relevancia la llegada de divisas a través del turismo, en una Argentina necesitada de dólares que mantiene fuertes restricciones a la compra de divisa extranjera ante la fuerte devaluación del peso de los últimos años, las mismas que a su vez encarecen los viajes de los argentinos al exterior.

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