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Uno de los sectores que más pérdidas ha sufrido durante la etapa de confinamiento por el COVID-19 es el turismo, pero existen algunas alternativas para reactivar este sector en Latinoamérica y el mundo.

Han pasado 46 días desde que empezó el aislamiento social obligatorio en Perú, días más, días menos en otros sectores de la región; sin embargo, el resultado es casi el mismo: incertidumbre y sectores golpeados por la inestabilidad. Uno de los que más ha sentido el golpe es el Turismo, el mismo que necesita de una idea inmediata para intentar predecir cómo sobrellevar la pandemia y como estabilizarse tras la cuarentena.

En diferentes webs y foros del mundo se discute de lo mismo: el futuro del turismo a mediano y largo plazo; sin embargo, no hay certeza de lo que podría pasar ni cuando ha de terminar la pandemia. Lo que si existen son ideas, y muchos señalan que hay puntos vitales para rescatar en el sector Turismo una vez que pase la crisis sanitaria por el COVID-19. Todo apunta a que el ecoturismo de proximidad, y las salidas de aventura serán buenas oportunidades.

Según recoge Xavier Basora, ambientólogo y periodista, a través de su blog travindy, son cinco puntos los que se debe considerar para reactivar el sector Turismo en el mediano plazo. Por ejemplo, el periodista señalar que los destinos poco concurrentes y los reducidos pequeños jugarán un papel importante, pues así evitarán impactos en el medio natural y se tendrá una experiencia más satisfactoria de la visita. Asimismo, por tratarse de pocas personas, el riesgo de contagio disminuye y el foco infeccioso sería aún menor.

Por otro lado, otro punto a considerar es que el lugar de visita sea cercano. Chus Blázquez, del Centro Español de Turismo Responsable, apunta que “la tendencia que ya existía en el mercado turístico hacia la vuelta a lo cercano y lo saludable, la cual se ha acelerado con esta crisis, coloca a los destinos de proximidad, rurales y de interior en una posición privilegiada”.

El ecoturismo de proximidad, aquel que se practica en espacios naturales cercanos, puede cumplir con estas demandas que vendrán. La seguridad, por el hecho de practicarse en grupos pequeños; la proximidad, porque de espacios naturales atractivos nuestro país está lleno, y la salud, porque qué mejor que el contacto con la naturaleza para fortalecer nuestra mente y nuestro cuerpo.

En tercer lugar, otro punto a considerar son los espacios bien conservados para prevenir pandemias; es decir, los hábitats y las especies son estrategias claves para ayudar a frenar la expansión de enfermedades infecciosas. Si ya eran conocidas un montón de razones para tomarse en serio la conservación de la naturaleza y la biodiversidad, ahora se añade otra tan o más importante. Por lo tanto, hay que favorecer políticas, estrategias y actividades que contribuyan a la conservación del medio natural; el ecoturismo es una de ellas, ya que, sin naturaleza bien conservada, adiós ecoturismo.

El ecoturismo, por definición, es y debe ser un turismo responsable y sostenible. Por ello, todas las definiciones académicas insisten en una serie de principios que debe aplicar cualquier producto que quiera otorgarse la etiqueta de ecoturismo. Si estos valores de sostenibilidad y responsabilidad serán más demandados pasada la pandemia (esperemos que así sea), las empresas y los productos de ecoturismo se encontrarán en la pole position (y deberán recalcarlo y comunicarlo eficazmente).

Finalmente, pero no menos importante, el respeto por la naturaleza debe estar presente siempre. Las personas deben marcar un límite y no sobrellevar ni explotar lo que el medio nos brinda. La comunicación y el ecoturismo responsable y sostenible permitirán que la persona pueda tener un acercamiento real. Las relaciones humanas, ya sea entre los propios turistas como con los anfitriones, tomará más relevancia, y cualquier producto (eco)turístico las deberá enfatizar y cuidar.

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